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sábado, 2 de diciembre de 2006

EL PODER DE LA ORACIÓN

Este es un mensaje que te pondrá la piel de gallina. ¿Alguna vez has sentido la imperiosa necesidad de orar por alguien pero has decidido ponerlo en tu lista de "cosas por hacer" y te has dicho: "Oraré mas tarde"...?? ¿O te ha llamado alguien alguna vez y te ha dicho: "Necesito que ores por mi, tengo esta necesidad...? " Lee la siguiente historia, la cual podría cambiar o mejorar tu forma de pensar con respecto a la oración y la forma de orar... Un joven que misionaba en África, al volver de vacaciones a su iglesia de origen, contó la siguiente historia:
"Mientras servia como misionero en un pequeño hospital en el área rural de África, cada dos semanas viajaba a la ciudad, en bicicleta, para comprar provisiones y medicamentos. El viaje era de dos días y debería de atravesar la jungla. Debido a lo largo del viaje, debía de acampar en el punto medio, pasar la noche y reanudar mi viaje temprano al siguiente día. En uno de estos viajes, llegue a la ciudad donde planeaba retirar dinero del banco, comprar las medicinas y los víveres y reanudar mi viaje de dos días de regreso al hospital.
Cuando llegué a la ciudad, observe a dos hombres peleándose, uno de los cuales estaba bastante herido. Cure sus heridas y al mismo tiempo, le hablé de Nuestro Señor Jesucristo. Después de esto, reanudé mi viaje de regreso al hospital. Esa noche acampé en el punto medio y a la mañana siguiente reanudé mi viaje y llegué al hospital sin ningún incidente.
Dos semanas más tarde repetí mi viaje. Cuando llegué a la ciudad, se me acercó el hombre al cual yo había atendido en mi viaje anterior y me dijo que la vez pasada, cuando lo curaba, se dio cuenta que yo traía dinero y medicinas. El agregó: "Unos amigos y yo te seguimos en tu viaje mientras te adentrabas en la jungla, pues sabíamos que habrías de acampar. Planeábamos matarte y tomar tu dinero y medicinas. Pero en el momento que nos acercamos a tu campamento, pudimos ver que estabas protegido por 26 guardias bien armados".
Ante esto, no pude más que reír a carcajadas, y le aseguré que yo siempre viajaba solo. El hombre insistió y agregó: ‘No señor, yo no fui la única persona que vio a los guardias armados, todos mis amigos también los vieron, y no sólo eso, sino que entre todos los contamos’. “
En ese momento, uno de los hombres en la iglesia se puso de pie, interrumpió al misionero y le pidió que por favor le dijera la fecha exacta cuando sucedió ese hecho. El misionero le dijo la fecha y el mismo hombre le contó la siguiente historia:
"En la noche de tu incidente en África, era de mañana en esta parte del mundo, y yo me encontraba con unos amigos preparándome para jugar golf. Estábamos a punto de comenzar, cuando sentí una imperiosa necesidad de orar por ti, de hecho, el llamado que el Señor hacía era tan fuerte, que llamé a algunas personas de nuestra comunidad para que se reunieran conmigo en este santuario, lo más pronto posible.
Entonces, dirigiéndose a la comunidad dijo: ‘Todos los hombres que vinieron en esa ocasión a orar, podrían por favor ponerse de pie?’ Todos los hombres que habían acudido a orar por él, se pusieron de pie. El misionero no estaba tan preocupado por saber quiénes eran ellos, más bien se dedicó a contarlos. En total eran 26 hombres…”
Esta historia es un ejemplo vivo de como el Espíritu del Señor se manifiesta en formas tan misteriosas. Si en alguna ocasión sientes la necesidad de orar por alguien, deja pronto lo que estás haciendo y ora. Si tomamos este ejemplo con el corazón, podemos creer en Jesús, amarlo, confiar en Él y seguir su enseñanza de AMOR. Dios siempre escucha la oración de sus hijos. ¡Gracias a Él todo es posible!
Demos gracias a Dios por el maravilloso regalo de nuestra fe, por el maravilloso regalo de la oración y por los muchos milagros que Él realiza en ti y en mí, en nuestra vida diaria...

¡¡Que Dios te Bendiga!! ¡¡Que Dios nos bendiga!!

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